Mi historia es la razón por la que decidí fundar esta asociación de servicios sociosanitarios. Hubo un momento en mi vida en el que me encontré en una situación de total dependencia. Fue un periodo muy difícil, tanto física como psicológicamente. Aceptar que otras personas tenían que ayudarme con las necesidades más básicas o, prácticamente, con todo, fue un proceso duro. Sentía la pérdida de mi independencia, y eso afectó mi ánimo y autoestima.
Durante mi recuperación, algo cambió en mí. Experimenté en primera persona la importancia de recibir un cuidado con dignidad, respeto y amor. Ese trato tan humano que recibí en mi momento de necesidad me inspiró profundamente. Me di cuenta de lo valioso que es tener a personas que te traten con amabilidad, que se preocupen honestamente por tu bienestar y que te ayuden a sentirte digna, incluso en los momentos más vulnerables.
Cuando me recuperé, supe que quería dedicar mi vida a ofrecer a otros lo que yo necesité en aquellos momentos difíciles. Así nació esta asociación, con el propósito de brindar no solo cuidados, sino también respeto y amor, tratando a cada persona como me hubiera gustado ser tratada. Mi propósito es que cada usuario de nuestros servicios se sienta valorado, cuidado y respetado, como si fuera un miembro más de nuestra familia.
Desde entonces, no he dejado de formarme y crecer profesionalmente para asegurarme de que nuestro equipo ofrezca los mejores servicios posibles. Cada día me esfuerzo por mejorar y aprender más, impulsada por el agradecimiento y la oportunidad de devolver un poco de lo que recibí.
Estoy aquí para compartir mi experiencia, mi gratitud y mis ganas de hacer la diferencia en la vida de los demás, ofreciendo el mejor cuidado posible. Porque sé, por experiencia propia, lo importante que es sentirse acompañado, amado y respetado.